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Los Comechingones
Otra característica habitacional de los antiguos pobladores de lo que hoy es Córdoba, fueron las viviendas semisubterraneas, denominadas como "casa pozo", de las que hay escasas constataciones arqueológicas. Las crónicas de la época de la conquista describen a nuestros aborígenes como numerosas etnias con las siguientes particularidades en sus rasgos físicos: "hombres altos, morenos y barbudos". En el periodo arcaico fueron cazadores recolectores y, sobre el limite del encuentro con la conquista, practicaron la agricultura incipiente y la domesticación de animales y plantas. La alfarería hallada en los sitios arqueológicos es mayoritariamente rústica y utilitaria. Una caracteréstica identificatoria de su cultura material es la punta de flecha lanceolada, en forma de hoja de laurel, que marca el horizonte ayampitin que se extendía desde Córdoba (La Falda, Pampa de Olan) hasta el noroeste de América del Sur, con una antigüedad estimada en 6000 A.C. De la diversidad lingüística de los dialectos, agrupados en dos lenguas principales, Henia y Camiare, quedan pocos vocablos que no hayan sufrido la influencia del Quichua, en su avance de norte a sur, acompañando el paso de los encomenderos y conquistadores españoles. Sobre lo dicho cabe señalar un párrafo textual de Pbro. Pablo Cabrera "... los aborígenes que intervienen en ellas hablaban para la fecha idioma Cuzco...". Ya en 1594 Alonso Barzana decía: "Son tantas las lenguas habladas en Córdoba, que cada media lengua se tropieza otra diferente". Origen de la Ciudad El sitio donde hoy se levanta Capilla del Monte, tiene su origen de la tierra llamada Merced de Gualumba, conferida el 30 de Diciembre de 1575 por Don Lorenzo Suárez Figueroa a Doña Lucia González Jaimes, hija del conquistador Bartolomé Jaimes, cuando era niña de solo nueve años de edad. Lucia González Jaimes y su marido venden las tierras al Cap. Crístobal Fúnes el 2 de agosto de 1618. éste las trueca por otras a Miguel González Jaimes, su tío, el 24 de octubre de 1620. Miguel González entregó las tierras como parte de la dote, a su hija, María Jaimes, con motivo de su casamiento con el Capitan Gerónimo de Quevedo. El 13 de abril de 1638, la propiedad es vendida a Manuela Rivera.
Además, Capilla del Monte fue pionera en el Valle de Punilla en cuanto a la planificación de sus servicios públicos, como el agua corriente, desagues cloacales y pluviales, trazado de calles, usina eléctrica, correo, escuelas y sala de primeros auxilios, entre otras obras vanguardistas de la zona, para ese momento. |